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Suplemento Ñ

El design como imperativo moral

Viernes a la noche. De pie en uno de los saloncitos de El Living, Mauro López recibe a los asistentes como un RRPP de la cultura. Un gigoló que reparte mohínes entre las recién llegadas, mientras ellas responden con risitas pudorosas. Lopéz es uno de los directores de Acido Surtido, revista con formato de mapa desplegable que, esta noche, presenta su número doce.

“Cada número aborda un concepto y participan diseñadores, escritores, performers”, explica. La palabra “cruel” rige el número en cuestión. Alfredo Bedoya, Daniel Link, Nora Lezano, Alejandro Ros son -esta vez- algunos de los participantes. El póster acumulador de obras de arte resulta atractivo. Pero la tiranía del diseño subsume significados; cada obra encuadrada en una parcela de papel aísla un trabajo realizado de por sí en soledad. Y aunque sus mismo directores lo comparen con la técnica del cadáver exquisito, se tiene la sensacion de que las obras no se articulan entre sí y pierden fuerza o posibilidad de estímulo. El proyecto suscita pequeñas polémicas: “el diseño pasteuriza”, sentencia un chico en una mesa del fondo iluminada por velitas. “¿Qué tiene de malo la belleza?”, contesta otro. “¿Pero por qué todo debe ser lindo?”, acota un tercero.

¿Es acaso la fiebre del diseño el resultado de una generación que creció entre gomitas con olor a frutilla, stickers, lápices y cartucheras de Hello Kitty, He-man y Snoopy? ¿Existe la diseñodependencia? “A mí me gustó más el número anterior, el de la Revolución”, comenta un señorita.

Es cierto: las imágenes de lo cruel no resultan tan elocuentes. Un gatito distorsionado muerto, un globo a punto de ser pinchado, el perfil del márques de Sade. Una crueldad abc, de jardín de infantes. Como si se temiera ahondar en sus alcance dolorosos. Con lo sencillo que resulta ser cruel en la vida cotidiana.
O quizás es la asepsia del diseño (de nuevo el monotema) lo que atenta contra el objetivo, volviendo agradable y tranquilizador lo que deberia perturbar.

Para amenizar la noche, un intérprete de stick (mezcla de guitarra y bajo que se ejecuta con las dos manos, inventado en los años 60) derramada música entre medieval y electrónica. Alguien a mi lado pregunta “¿Qué es algo cruel?”. Pienso para mí: “El imperio de las formas”.

Laura Gentile


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