Una
independencia editorial
Acido Surtido es un proyecto editorial de arte
y diseño, que se distribuye gratuitamente en distintos
puntos del país. El
primer Acido Surtido aparece hacia fines de 2001,
en respuesta a la inacción y el desánimo
que atenazaban la producción cultural del país
por aquellos tiempos. Hoy, Acido Surtido renueva la apuesta
por recuperar los espacios de construcción común
y colectiva hacia el encuentro con otras voces y otros ámbitos.
Una excusa para convocar, juntarse, compartir algo. Lo
que subyace es, en definitiva, cierta idea de generosidad:
la de quienes ofrecen el espacio, la de quienes vuelcan
su trabajo.
Hacia esta apertura confluyen algunas pocas premisas más. Evitar la comercialización
y los condicionamientos que puedan enrarecer el espíritu de colaboración
desinteresada e ir en detrimento de una circulación idealmente masiva.
Apostar a la calidad de contenidos con la secreta esperanza de lograr cierta
trascendencia.
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En síntesis: encontrar
el difícil equilibrio entre una publicación
cultural de alto nivel y el fanzine autogestionado.
Acido Surtido reúne, en un pliego impreso de 65 cm x 95 cm, trabajos realizados
por colaboradores en torno de un mismo tema eje que funciona a modo de marco
conceptual y disparador de ideas. Tanto el tema/concepto convocante, como así también
el grupo de colaboradores participantes, son exclusivos de cada
número y definen el carácter de la edición.
Los colaboradores invitados provienen de disciplinas diversas,
aunque en su mayoría
fuertemente ligadas a lo visual: diseñadores, fotógrafos, ilustradores,
plásticos. No obstante, a lo largo de nuestras ediciones se ha ido conformando
un universo cada vez más heterogéneo en el que también se
incluyen poetas, escritores y ensayistas, junto a otros colaboradores que difícilmente
hayan tenido antes la oportunidad de desarrollar experiencias de carácter
artístico o proyectual.
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A la manera de un "cadáver
exquisito", los autores trabajan en forma absolutamente
independiente. Ninguno sabe quiénes son los demás
participantes ni cual es el tenor y abordaje del resto
de los trabajos. El rol de los editores es, en éste
punto, el seguimiento personal de cada colaborador y la
integración de los distintos trabajos dentro del
mismo pliego según los criterios que se consideren
más convenientes.
De esta manera, Acido Surtido se presenta como un espacio
de encuentro y yuxtaposición
azarosa de miradas, invocando la capacidad de reflexión ante la posibilidad
de nuevas lecturas y nuevos sentidos que a la vez comprendan y excedan los que
proponen cada uno de los trabajos involucrados. Con espíritu analítico
y cartográfico, el lector podrá delimitar nuevos territorios, trazar
relaciones y reconocer coincidencias, recurrencias o contradicciones entre las
múltiples propuestas que conforman la edición.
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