Cara A
Sin título, de Santiago Ramos
A más de 3 años de su extraña
aparición
pienso que el disco Kill Gil de Charly Garcia, tiene todo para
ser una obra maestra. En aquél entonces, Charly estaba en
un momento compositivo importante, no uno más, era “el
momento”. Me parece que el nombre del título no era
un chiste para los fanáticos, era para sí mismo,
en busca de renovación. No en vano el tema “Transformación” fue
rebozado y aparece con el nombre de “Kill Gil”. Allí expresa: “…No
tengo fin/ volveré/ a abrir tu corazón/ aunque me
desintegre la transformación”, en una impecable mezcla
de voces (en todo el álbum hay impecables mezclas de voces).
El disco comienza con los locutores anunciando las novedades de
Radio Say No More que mantiene el concepto de la era SNM, pero
anuncia que se viene algo distinto, puede ser el fin del fin. El
tema que abre se llama “No Importa” y se percibe a
Charly súper rockero que utiliza como preludio de todas
sus estrofas la frase “no importa”; en la primera es
preludio de cosas absurdas, en la segunda parece tomar una significación
inversa porque se refiere a la Revolución, a Chopin, cosas
que sí importan. En el estribillo está otra de las
claves temáticas del álbum: la prisión interna.
Así García reza: “estamos juntos en la prisión/
no hay forma de escapar”, mientras que en la canción “Kill
Gil” expresa: “la cárcel no es tan sólo
esta pared” y en “Telepáticamente” se
pregunta: “¿cuál es la salida?”. Parece
que Charly buscaba una salida de su propio ser. Esa búsqueda
la hizo a través de un nivel creativo altísimo, continuando
la era SNM: las melodías, las capas sonoras superpuestas,
los arreglos, el solo descomunal de “No importa”, las
mezclas de voces, el concepto manejado de taquito.
Además se dio el lujo de versionar a los Stones (“Out
of our heads”, 1965) primero con el mismísimo Andrew
Oldham en voz; y a Lennon en la gema de Double Fantasy (1980),
traducido como “Mirando las ruedas”. En ambas logró excelentes
puestas, se apropió de las canciones y los Saynomorisó.
A casi nadie le queda bien ponerse a la estatura de esos próceres,
salvo a Charly.
Sigo escuchando Kill Gil y caigo en que fue el anuncio del fin
de la “Era Say No More”, que según el propio
Charly se inició con La Hija de la Lágrima. Después
García fue internado; antes admitió que no podía
parar de escucharlo. Espero novedades creativas del señor
del bigote bicolor y me animo a pronosticar que la cosa vendrá por
otro lado, totalmente diferente. Mientras, sigo en envuelto en
el ambiente que propone Kill Gil y me doy cuenta que Say No More
es mucho más importante de lo que creía.
Volver