Acido Surtido 21         Ver cara A         Ver cara B 

Cara A

Sin título, de Santiago Ramos

A más de 3 años de su extraña aparición pienso que el disco Kill Gil de Charly Garcia, tiene todo para ser una obra maestra. En aquél entonces, Charly estaba en un momento compositivo importante, no uno más, era “el momento”. Me parece que el nombre del título no era un chiste para los fanáticos, era para sí mismo, en busca de renovación. No en vano el tema “Transformación” fue rebozado y aparece con el nombre de “Kill Gil”. Allí expresa: “…No tengo fin/ volveré/ a abrir tu corazón/ aunque me desintegre la transformación”, en una impecable mezcla de voces (en todo el álbum hay impecables mezclas de voces).

El disco comienza con los locutores anunciando las novedades de Radio Say No More que mantiene el concepto de la era SNM, pero anuncia que se viene algo distinto, puede ser el fin del fin. El tema que abre se llama “No Importa” y se percibe a Charly súper rockero que utiliza como preludio de todas sus estrofas la frase “no importa”; en la primera es preludio de cosas absurdas, en la segunda parece tomar una significación inversa porque se refiere a la Revolución, a Chopin, cosas que sí importan. En el estribillo está otra de las claves temáticas del álbum: la prisión interna. Así García reza: “estamos juntos en la prisión/ no hay forma de escapar”, mientras que en la canción “Kill Gil” expresa: “la cárcel no es tan sólo esta pared” y en “Telepáticamente” se pregunta: “¿cuál es la salida?”. Parece que Charly buscaba una salida de su propio ser. Esa búsqueda la hizo a través de un nivel creativo altísimo, continuando la era SNM: las melodías, las capas sonoras superpuestas, los arreglos, el solo descomunal de “No importa”, las mezclas de voces, el concepto manejado de taquito.

Además se dio el lujo de versionar a los Stones (“Out of our heads”, 1965) primero con el mismísimo Andrew Oldham en voz; y a Lennon en la gema de Double Fantasy (1980), traducido como “Mirando las ruedas”. En ambas logró excelentes puestas, se apropió de las canciones y los Saynomorisó. A casi nadie le queda bien ponerse a la estatura de esos próceres, salvo a Charly.

Sigo escuchando Kill Gil y caigo en que fue el anuncio del fin de la “Era Say No More”, que según el propio Charly se inició con La Hija de la Lágrima. Después García fue internado; antes admitió que no podía parar de escucharlo. Espero novedades creativas del señor del bigote bicolor y me animo a pronosticar que la cosa vendrá por otro lado, totalmente diferente. Mientras, sigo en envuelto en el ambiente que propone Kill Gil y me doy cuenta que Say No More es mucho más importante de lo que creía.

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