Cara A
Sin título, de Pablo Katchadjián
Dentro de la cabeza había una serie de ideas; dentro de
esas ideas, otras ideas; lo más interior de esas ideas era,
a la vez, otra serie de ideas. Si la cabeza formaba un pensamiento,
las ideas lo desarmaban. Carlos el Tartamudo, hijo de Pipino el
Insensato, había perdido el freno de la disciplina de tal
manera que, cuando veía en un pueblo del interior del país
a alguien que no le gustaba, mandaba a matar a todos los habitantes.
Aunque los nombres sean incorrectos, lo más íntimo
de la historia es verificable.
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