Cara A
Hacer lugar, de Mariana Enriquez
El video más extraño que vi en mi vida me lo mostró mi
amigo Nicolás. En esa época, él hacía
filmaciones sociales, casamientos, cumpleaños de 15, bautismos.
Pero aquella vez le habían encargado una filmación
más extraña, que había aceptado hacer. El
video empezaba con un féretro que se abría, con dos
trabajadores del cementerio abriendo un cajón. Nico puso
en pausa la cinta y me explicó: “Me llamó una
mujer diciendo que su hija había muerto de cancer, hace
cinco años. Tenía 16. Me contó toda la historia
de la hija, la enfermedad, la agonía, el drama. Una hora
por teléfono. Resulta que después de cinco años
en los cementerios te obligan a levantar los restos, sacarlos de
la tierra y mandarlos a una urna o nicho. Para hacer lugar, es
una disposición municipal”.
Miré la pantalla. Los brazos de los sepultureros estaban tensos por el
esfuerzo, la cinta temblando detenida. El video siguió. Habían
enterrado a la chica con su vestido de los 15, y sólo quedaba eso, colgando
de los huesos, además del pelo largo y oscuro que no había dejado
de crecer. Corte, y un piletón del cementerio, donde la madre, amorosamente,
lavaba los huesos, cada uno, el fémur desproporcionadamente grande, el
cráneo con la enorme cabellera, arrancaba los restos de carne podrida
con cuidado, como si fuera comida adherida a platos de porcelana cara, durante
media hora, en primer plano. De a ratos Nicolás había registrado
el rostro de la madre hablándole a su hija, diciendo cosas que sonaban
obscenas. Qué linda que estás, mirá cómo mamá te
cuida, qué hermosos los huesitos de mi hijita.
Después los sepultureros ponían todos los huesos limpios en una
urna. Corte y plano de la madre hablándole a la cámara: ahora,
chiquita, tengo todo de vos, te tuve en mi panza, cuidé tus huesitos,
los dejé limpitos, te quiero y te extraño, pero seguís estando
conmigo en mi corazón, me siento bien ahora, yo sé, mamita, que
otros piensan que esto es morboso, pero las que sean madres me van a entender,
para mí esta es una forma de mostrarte que te sigo queriendo con toda
mi alma.
Fin.
Sigue siendo lo más fantástico que vi en mi vida.
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