Acido Surtido 21         Ver cara A         Ver cara B 

Cara A

Hacer lugar, de Mariana Enriquez
El video más extraño que vi en mi vida me lo mostró mi amigo Nicolás. En esa época, él hacía filmaciones sociales, casamientos, cumpleaños de 15, bautismos. Pero aquella vez le habían encargado una filmación más extraña, que había aceptado hacer. El video empezaba con un féretro que se abría, con dos trabajadores del cementerio abriendo un cajón. Nico puso en pausa la cinta y me explicó: “Me llamó una mujer diciendo que su hija había muerto de cancer, hace cinco años. Tenía 16. Me contó toda la historia de la hija, la enfermedad, la agonía, el drama. Una hora por teléfono. Resulta que después de cinco años en los cementerios te obligan a levantar los restos, sacarlos de la tierra y mandarlos a una urna o nicho. Para hacer lugar, es una disposición municipal”.
Miré la pantalla. Los brazos de los sepultureros estaban tensos por el esfuerzo, la cinta temblando detenida. El video siguió. Habían enterrado a la chica con su vestido de los 15, y sólo quedaba eso, colgando de los huesos, además del pelo largo y oscuro que no había dejado de crecer. Corte, y un piletón del cementerio, donde la madre, amorosamente, lavaba los huesos, cada uno, el fémur desproporcionadamente grande, el cráneo con la enorme cabellera, arrancaba los restos de carne podrida con cuidado, como si fuera comida adherida a platos de porcelana cara, durante media hora, en primer plano. De a ratos Nicolás había registrado el rostro de la madre hablándole a su hija, diciendo cosas que sonaban obscenas. Qué linda que estás, mirá cómo mamá te cuida, qué hermosos los huesitos de mi hijita.
Después los sepultureros ponían todos los huesos limpios en una urna. Corte y plano de la madre hablándole a la cámara: ahora, chiquita, tengo todo de vos, te tuve en mi panza, cuidé tus huesitos, los dejé limpitos, te quiero y te extraño, pero seguís estando conmigo en mi corazón, me siento bien ahora, yo sé, mamita, que otros piensan que esto es morboso, pero las que sean madres me van a entender, para mí esta es una forma de mostrarte que te sigo queriendo con toda mi alma.
Fin.
Sigue siendo lo más fantástico que vi en mi vida.

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