Caras y Caretas / Libros
Arte en Pastillas
Acido Surtido vio la luz al borde del cacerolazo y, a
diferencia de muchas iniciativas emergentes durante la
debacle de 2001, germinó sin abandonar sus preceptos
originales: constituir un producto editorial artístico
que sumara voluntades, prescindir de los anunciantes
y, sobreponiéndose a estos últimos, distribuir
gratuitamente -y a escala nacional- el pliego impreso
tamaño afiche con obras de 28 artistas distintos. “En
un momento en que el desánimo y la inacción
atenazaban la producción cultural, quisimos demostrarnos
que un proyecto editorial podía desarrollarse
sin necesidad de anunciantes que proporcionaran el dinero
para generarlo. Sabíamos que era posible aunar
las ganas y generar un espacio abierto de expresión.
Con el tiempo, la idea mutó en continuidad, sobreviviendo
al primer número, al primer año, a la primera
muestra, sin repetirnos ni aburrirnos”, apunta
Lucas López, coeditor y punta de lanza del asunto
junto con Mauro López y Diego Cabello.
Atenta a resignificar el espíritu surrealista,
cada edición surge de un “cadáver
exquisito” producto de la colaboración de
un grupo de artistas vinculados con lo visual -diseñadores,
fotógrafos, ilustradores, plásticos- enfrentados
al desafío de llevar a cabo, en forma paralela
e independiente, las matrices pensadas por el grupo editor,
a saber: Héroes, Territorio o Métodos. “Tratamos
de configurar una mezcla entre creadores con trayectoria
y otro a los que les cuesta el acceso a las publicaciones
y salas.” Manteniendo el difícil equilibrio
de ser en simultaneo una publicación cultural
de alto nivel y un fanzine autogestionado, AS retoñará en
un libro que compilará los primeros diez números
editados. “Será selección de los
trabajos más representativos, junto a breves textos
ensayos a cargo de Rafael Cipollini, Adriana Rosenberg
y Oscar Steimberg, que darán el contexto.” A
la calle saldrán mil ejemplares y lo recaudado
en las ventas financiará la publicación
de las próximas tiradas de la versión gratuita,
para sostener una gesta que comenzó “con
los depósitos y la excusa de juntarse a compartir
algo” y continúa difuminando expresión
creativa en formato desplegable.
Florencia Goldsman
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