Suplemento Arquitectura, Clarín.
Surtido de diseño por el rescate
del oro ecológico
El dúo gráfico AS invitó a expresarse
sobre la basura con una muestra en Córdoba.
Desplegada en las paredes de un estudio de Belgrano,
la nueva edición de Acido Surtido (AS) deja
ver más texto que de costumbre. Lucas y Mauro
López, primos y socios en Pump Diseño,
explican por qué este número 16 es diferente
a los anteriores y marca una bisagra en
la producción del dúo.
Definitivamente los une más que un lazo familiar:
desde hace diez años, Lucas y Mauro, diseñadores
gráficos, llevan adelante programas de comunicación
visual que incluyen clientes tan variados en sus perfiles
y necesiadades de comunicación como las poderosas
Techint y Petrobrás, el Centro Metropolitano
de Diseño o los sellos discográficos
Acqua Records y Ultrapop. Mientras que, hace seis años,
decidieron ser editores de AS, la revista-afiche de distribución
gratuita que reúne colaboraciones nacionales
e internacionales relacionadas al diseño, la
fotografía, la ilustración, el arte y
la literatura. Para celebrarlo, en 2005 publicaron “Acido
Surtido Experiencia en Acido”, un libro que recopiló los
primeros 10 ejemplares de este coleccionable, que ya
es de culto.
A fines del 2006,
el Centro Cultural de España en Córdoba
(CCEC) invitó a los López a
curar la muestra “Basura, Diseño
y Reciclaje (BDR)”, cuyo eje
resalta la transcendencia actual del problema
de la basura. Así, el trabajo
de 25 profesionales que hicieron instalaciones,
videoarte y objetos en dos y tres dimensiones
se exhibe en tres alas, que han hecho colocar
a AS más allá de su tamaño
tradicional de 65 por 95 cm. Agigantado,
el plegable desplegado reviste desde el jueves
pasado las paredes del museo (la muestra
se podrá ver hasta el 26 de octubre).
El nuevo formato que se inaugura con esta experiencia
es el de una revista-catálogo que
en el flamante número agrupa la obra de Sergio
Avello, Punga, Ezequiel de San Pablo, Pattern, Martín
Churba, Nora Lezano, Alejandro Sarmiento, Dr. Alderete,
Alejandro Magallanes (México), Estudio García
Balza, Rubén Fontana, Zalma Jalluf, Sebastián
Arpesella, nasa*, Slavimir Stojanovic (Yugoslavia),
This is a magazine (de los italianos Andy Simionato
y Karen Ann Donnachie), Soledad Stagnaro, Leonor Silvestri,
Luis Gruss, Diego López, Julián Vázquez,
RDYA, Meritxell Soler González (España)
y Asistencia Creativa.
“A partir de la consigna sobre la materialidad de
la basura como elemento compositivo, otros querían
impacto, algunos humor. Pattern hizo un video y Lezano
retrato un cartonero. Se muestra lo político,
lo social y el humor como una crítica
directa al consumo”, explican los curadores.
Para completar la muestra el CCEC incluyó al
Proyecto Paraguas, llevado adelante por un grupo de
cartonero y cesteros de Córdoba.
Así como en las sociedades contemporáneas
se impone controlar la acumulación de basura
también es preciso adveritr sobre la explosiva
inserción del diseño de factura
inútil que, al igual que los desechos,
también se reproduce en grandes cantidades diarias
sin que nadie se alarme. En este sentido BDR es una reflexión
vernácula frente al par basura-diseño
que, aprimera vista, parecería antagónico.
Pero, cuando todo se tiñe de verde y la partícula “eco” se
instala con fuerza en la agenda internacional son todavía incipientes los
ejemplos en donde el diseño equlibra la balanza
generando, a partir de la basura como materia prima,
nuevos objectos. Contenido Neto (de los argentinos
Sarmiento y Friedenbach) con la conversión de
las botellas de PET a materia prima de reciclado primario;
la iniciativa Basurama, en España, un festival
para la reutilización de la basura; los concursos
internacionales que imponen al EcoDesign como una categoría
obligada; o la experiencia de Re-Made in Italy, ahora
también en Argentina, son algunos.
Durante meses, Lucas y Mauro López investigaron
sobre la riqueza potencial de los
residuos, los procesos de acumulación que dan
origen a un basural y el significado de la basura revisado
por la cultura cartonera en nuestro país. Sin
embargo, cuando todavía no sabemos qué hacer
para que los desechos se vuelvan útiles convivimos
con otra tragedia: la basura virtual, aunque su inmaterialidad
no amanece de muerte al planeta ni tenga olor.
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