Allí donde hay fuego
Leído en Expontánea, CCEBA.
El 13 de Diciembre de 2001 el país comenzaba a arder lentamente; un paro
general en un día lluvioso vació
de actividades las calles, las escuelas y las fábricas.
La clase política, verdadero oximoron, exudaba
inutilidad de alto rango. Los sueldos se percibían
en papeles extraños de inquietantes nombres y
sobrevolaba rasante el fantasma de la confiscación,
que días después sería una realidad.
Las protestas contra las medidas económicas cobraban
temperatura en todo el país, bajo modalidades
muy diversas y la sociedad daba muestras, a través
de movilizaciones espontáneas, asambleas barriales
y sonidos metálicos, de un accionar histórico.
Vaivenes de un período muy difícil, signado por los reclamos y
la falta de valores que amenazaban con un estallido. Inmersos en tal panorama
de incertidumbre surge entre varios la idea desmesurada de crear y sostener un
espacio de construcción colectiva desoyendo dudas propias y ajenas. Un
sinsentido que nace de almuerzos distendidos, rejunte de bocetos y manos a la
obra cuyo nombre debía resumir ese cuadro de situación. Eso que
siempre llamamos proyecto, destacando la prosodia de cada una de sus letras,
hoy tiene una identidad, un nombre y apellido de memoria barrial, un acervo que
incluye a mas de doscientos colaboradores y un espacio en el mapa transversal
de la comunicación actual.
El 13 de Diciembre de 2001 en respuesta a la inacción y el desánimo
que atenazaban la producción cultural del país en esos días,
nacía Acido Surtido.
Lucas López
2004 Acido Surtido
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